De nuevo aquí escribiendo cuando debería estar haciendo otra cosa. (En este caso, durmiendo)
Sólo quería resumir estas últimas dos semanas, las cuales han sido bien duras para mí.
La semana pasada mi abuela comenzó su tratamiendo de quimioterapia (habrán leído hace unos meses que escribí que la operaron, pues resultó que nunca le pudieron retirar el tumor que tenía en el pulmón). Ha sido una semana realmente difícil para ella, emocional y físicamente hablando. Pero lo sorprendente es que a pesar de los malos síntomas que conlleva seguir su tratamiento (léase que tiene que estar en cama todo el día, tiene vómitos y otros), hemos podido ver también una cierta mejoría. Antes del tratamiento mi abuela comía muy poco, casi nada, y lo que lograba comer lo devolvía, y nos daba mucho miedo lo que pudiera pasar. Y luego del tratamiento, a pesar de que los vómitos seguían (aunque cada vez con menos frecuencia), nos sorprendimos al darnos cuenta de que su apetito ha crecido considerablemente y que nos pide de todo. Mi mamá y mi tía bromean diciendo que hasta parecen antojos de mujer embarazada.
Estoy feliz por ello, y lo único que deseo es que el nuevo tratamiendo que viene (la han incluido en un tratamiento nuevo, únicamente para cáncer al pulmón) le haga mejor y no sufra más.
Lo otro sucedió entre el domingo y el lunes.
Mi hermana comenzó a quejarse de que le dolía el estómago. Nosotros pensamos incluso que podía ser dolor de ovarios, pero ella insistía que no. Yo ya me alteré un poco cuando mi mamá le dio Viadil (unas gotas muy buenas, antiespasmódicas y que por lo general a mí me quitan cualquier dolor de estómago en cuestión de quince minutos) y luego me comentó que el dolor no se le pasaba y que además tenía vómitos (el Viadil se supone que detiene el vómito).
Por la noche se sintió mejor y se fue a acostar normalmente, pero resultó que en la madrigada, tipo dos y media, comenzó a quejarse con dolores muy fuertes y a mis padres no les quedó otra que llevarla al hospital. Mi papá se devolvió a la casa tipo 5 de la mañana y de ahí durmió como hasta las 6 (hora en que siempre se levanta) y después de dejar a mi hermano a la escuela, se fue a trabajar. Mi mamá seguía a esa hora en el hospital con mi hermana, estuvieron toda la noche allí.
Mi novio había venido a mi casa porque teníamos que terminar una presentación para ese mismo día a las dos de la tarde (eran como las once) y entonces recibí una llamada de mi papá, que me avisaba que a mi hermana le habían diagnosticado una apendicitis y que la iban a operar. Me dio indicaciones de llamar a mi tía para avisarle y luego algo más (no recuerdo) y después colgó. Después de eso me puse a llorar. Mi novio me consolaba mientras yo pensaba en mi hermana. Fue horrible. Después de eso me comuniqué con mi tía, y luego también llamé a mi mamá y le dije que yo me iba a quedar en la casa, que no se preocupara por mi abuela que yo la iba a cuidar. Así que no fui a dar la presentación ese día, mi novio hermoso se encargó de todo.
La operación de mi hermana salió bien, aunque todo fue tan milagroso... La operó el médico de turno (ese que está siempre como "único médico que atiende" en el hospital y que por eso toda la gente se tiene que quedar esperando cuando surgen este tipo de emergencias) y lo increíble es que ya tenía perforado el apéndice. SI hubiese llegado un día más tarde, hubiese sido ya con peritonitis y quizás no lo cuenta. Y lo más increíble es que al otro día iba a haber paro en el hospital. Si hubiese llegado ese día, encima no la hubiesen atendido, probablemente. Todo se dio para que mi hermana saliese bien. Fue increíble.
No sé si será por todo esto que los últimos días han estado tan pesados. Prácticamente estoy encerrada cuidando a mi abuela y haciendo las cosas de la casa, porque no está nadie más. Mi mamá ya no puede venir porque entre el hospital y el trabajo no le queda tiempo. Pero bueno. Todo sea por mi hermana igual. Seguramente la próxima semana ya va a volver a la casa.
Le dije a mi novio una estupidez hoy; que no me veía pasando el ramo de taller ni yendo a la Universidad el otro año. ¿Pero qué quieren que piense con tantas cosas personales en la cabeza y con un profesor que lo único que hace es amenazarnos en clase con que si él quiere ninguno de nosotros va a aprobar su ramo?
Sólo espero que mañana se me pase este dolor de cabeza permanente que he tenido toda la semana. No lo soporto.